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Brexit: nuevos problemas para Irlanda

Irlanda es un país conocido por sus tradiciones celtas, sus pubs, sus cervezas, sus verdes paisajes y por sus celebraciones de San Patricio, entre otras cosas. Sin embargo, este país europeo ha vivido una convulsa y violenta historia salpicada de conflictos étnicos, guerrillas, grupos paramilitares y divisiones territoriales que han condicionado en gran medida las negociaciones del Brexit entre el Reino Unido y la Unión Europea.

Independencia y problemas

A principios del siglo XX, Irlanda formaba parte del Reino Unido. Entre 1919 y 1921 la Guerra de Independencia Irlandesa enfrentó al Ejército Republicano Irlandés con las fuerzas británicas en una guerra de guerrillas que finalmente ganaron los irlandeses. En 1921 se firmó el Tratado Anglo-Irlandés, según el cual se procedió a la creación del Estado Libre Irlandés y a la separación del mismo de seis condados del norte que volvieron a formar parte del Reino Unido y que luego pasaron a ser conocidos como Irlanda del Norte o Ulster (en referencia a la región irlandesa histórica del mismo nombre que, en realidad, abarca más territorio que el de estos seis condados). 

Esta separación tuvo lugar porque las comunidades protestantes mayoritarias en el norte no querían formar parte de un nuevo Estado irlandés católico donde estuviesen en minoría. En Irlanda del Norte, la comunidad protestante era mayoritariamente leal al Reino Unido mientras que entre la minoría católica se encontraba muy presente el sentimiento nacionalista irlandés. Los católicos, que se sentían discriminados en los puestos de trabajo y en el ejercicio del poder político, comenzaron en los años 60 un movimiento de reivindicación de sus derechos civiles que degeneró en una espiral de violencia conocida como The Troubles (Los Problemas, en inglés) y que se prolongó hasta finales de los años 90. Durante ese período, las milicias nacionalistas irlandesas, como el IRA Provisional, se enfrentaron en el Ulster con milicias leales a Londres y con las fuerzas de seguridad británicas. 

No será hasta 1998 cuando se consiga poner fin al conflicto mediante negociaciones multilaterales que condujeron a la firma del Acuerdo de Viernes Santo. En él se estableció un sistema de reparto del poder en Irlanda del Norte entre nacionalistas y leales. Además, se crearon diversas instituciones de cooperación entre el norte y el sur de la isla y entre Gran Bretaña e Irlanda.

La frontera

Uno de los puntos calientes en la cuestión irlandesa siempre ha sido la existencia de una frontera entre el norte y el sur de Irlanda. Ya desde su trazado ha sido objeto de controversia dado que los nacionalistas nunca se han sentido cómodos con su existencia, siendo su objetivo primordial la reunificación de la isla bajo la República de Irlanda. No obstante, hay dos hechos que han contribuido a que esta frontera no sea tan ‘dura’. 

En primer lugar, en 1923, los gobiernos británico e irlandés llegaron a un acuerdo para facilitar el tránsito de personas de un Estado a otro, dando lugar a la que más tarde sería conocida como Common Travel Area (CTA, por sus siglas en inglés) y que, tras haber sufrido algunos cambios a lo largo del tiempo, ha sido una realidad desde su implementación en 1925. 

Por otro lado, tanto Reino Unido como Irlanda ingresaron en 1973 en la CEE, organización precursora de la Unión Europea, lo que en 1993 supuso que, en virtud de lo dispuesto en el Acta Única Europea de 1986, los dos países pasaran a formar parte del mercado único europeo. Este último quedó definido en este texto como «un espacio sin fronteras interiores, en el que la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales estará garantizada», y que en la isla acabó con los controles aduaneros en la frontera.

Nuevos problemas para Irlanda tras el Brexit

En 2016, la salida del Reino Unido de la Unión Europea abrió nuevas perspectivas en la cuestión de Irlanda. El principal problema que suscitaba esta nueva realidad era la posibilidad de volver a la ‘frontera dura’, es decir, a la situación anterior a la entrada en vigor del Acta Única Europea. Teniendo en cuenta las consecuencias que su materialización podría tener para la convivencia pacífica en el Ulster, tanto el Gobierno británico como la Unión Europea rechazaron esta eventualidad.

Tras varios intentos de acuerdo frustrados, se concluyó el Protocolo de Irlanda del Norte como parte del Acuerdo sobre la retirada del Reino Unido de la Unión Europea. En él se apostó por una solución que no ha gustado demasiado a los leales del Ulster: se mantiene a Irlanda del Norte en el mercado común europeo de bienes y en consecuencia se constituye una frontera aduanera de facto en el mar que separa a la isla de Gran Bretaña de Irlanda. 

En otras palabras, los productos que provengan de la isla de Gran Bretaña con destino a Irlanda del Norte pasarán controles aduaneros a su entrada en el territorio, aun siendo esta región parte del Reino Unido. 

Si se considera que hay riesgo de que puedan acabar en la República de Irlanda y, por lo tanto, entrar en territorio europeo, se habrá de pagar la tarifa correspondiente. Un comité conjunto decidirá qué productos se consideran en riesgo. 

En cualquier caso, el propio Protocolo prevé un mecanismo por el cual, transcurridos 4 años desde el fin del período transitorio post-Brexit (es decir, a partir del 1 de enero de 2021), la Asamblea de Irlanda de Norte podrá decidir si desea continuar con el nuevo status quo o si prefiere ponerle fin, lo que llevaría, de nuevo, a negociaciones entre el Reino Unido y la Unión para proponer un nuevo régimen fronterizo.

Fuente: BBC News (21 de julio de 2021) Brexit: What’s the Northern Ireland Protocol? Brexit: What’s the Northern Ireland Protocol? – BBC News

Mientras que los nacionalistas están satisfechos con esta solución, los leales creen que el acuerdo les aleja del resto del Reino Unido y los acerca más a Irlanda, y que sus intereses no han sido tenidos en cuenta en la negociación. 

El rechazo al Protocolo entre las fuerzas leales ha sido unánime, tanto por parte de los principales partidos como el DUP y el UUP, como por parte del LCC o Consejo de Comunidades Leales, nombre bajo el que se reúnen distintas agrupaciones y comunidades protestantes, incluidos algunos grupos paramilitares de esta tendencia, que en marzo de 2021 retiró su apoyo al Acuerdo del Viernes Santo en respuesta a la adopción del texto. 

Este descontento también se ha dejado sentir en la calle. Entre el 29 de marzo y el 9 de abril de 2021 hubo disturbios en distintas localidades del Ulster, entre ellas Belfast, en las que bandas de jóvenes de zonas leales provocaron altercados y se enfrentaron con la Policía de Irlanda del Norte.

Aún no está todo dicho

El Brexit ha supuesto un escollo más en el complicado tablero político irlandés. Si bien es cierto que la Asamblea de Irlanda del Norte puede decidir transcurridos 4 años si quiere rechazar el Protocolo, antes de que se llegue a ese momento este debe implementarse, y partidos como el unionista DUP ya han dicho que no están por la labor de soportar unas medidas a las que se oponen. 

El propio Gobierno británico ya ha declarado su intención de acabar con el Protocolo en su forma actual y ha publicado un documento donde propone algunos cambios para facilitar la circulación de bienes entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Sin embargo, la Unión Europea no parece estar muy decidida a cambiar los términos del acuerdo. 

Habrá que estar atentos al desarrollo de los acontecimientos en este rincón de Europa puesto que su desenlace tendrá, seguramente, consecuencias en las relaciones de la Unión Europea con el Reino Unido y, por lo tanto, repercusiones para todos los ciudadanos de la Unión, también en España.

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