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Por un ejército europeo

El pasado 22 de agosto, el Alto Representante de la UE, Josep Borrell, manifestaba la necesidad de que la Unión Europea tuviera una fuerza militar propia e independiente.

Las afirmaciones de Borrell surgían tras la decisión de Estados Unidos de sacar sus tropas de Afganistán el 31 de agosto (un factor determinante en la posterior caída del Gobierno afgano y en la toma de Kabul por parte de los talibanes) y evidencian la falta de autonomía estratégica en materia de seguridad y defensa de la Unión Europea.

Sin embargo, este debate no es nuevo y la idea de crear un ejército europeo se lleva discutiendo desde los orígenes del proyecto comunitario.

¿De dónde venimos?

En 2003 (en un contexto marcado por la invasión de Iraq por Estados Unidos) se elabora la primera Estrategia Europea de Seguridad (EES), un documento que marca un punto de inflexión en el diseño de los “battlegroups” (grupos de combate de respuesta rápida militar), que fueron aprobados por el Consejo Europeo en 2004 y que dependen de los Estados miembros de la UE.

En 2007 prosiguen los avances en materia de seguridad y defensa con la aprobación del Tratado de Lisboa, un pacto que contiene una cláusula de defensa mutua que establece que, si un Estado miembro es atacado, los demás deberán prestarle ayuda y asistencia.

Sin embargo, no será hasta 2016 cuando se elaborará la Estrategia Global para la Política Exterior y de Seguridad, un documento muy esperado por los defensores del ejército europeo ya que el por aquel entonces presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, se había pronunciado públicamente a favor de crear una fuerza militar propia de la UE.

Para decepción de muchos, la Estrategia Global para la Política Exterior y de Seguridad no avanzó todo lo que se esperaba. Se descartó la defensa territorial como objetivo de la PCSD (Política Común de Seguridad y Defensa) y no se habló del concepto de autonomía estratégica en cuanto a defensa colectiva al margen de la OTAN.

Un año después se pondría en marcha la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) gracias al liderazgo de España, Italia, Francia y Alemania, que si bien no consiguió resolver todos los interrogantes de la PCSD si ha conseguido aumentar el nivel de cooperación entre los países participantes de la iniciativa.

¿Cómo sería un ejército europeo?

Si bien muchos mandatarios europeos se han pronunciado a favor de la creación de un ejército europeo en los últimos años, pocos han llegado a concretar su estructura y posible funcionamiento.

Debido a la falta de concreción sobre esta materia, es difícil predecir la estructura de unas hipotéticas fuerzas armadas europeas. 

Se podría optar por un ejército que dependiera de las instituciones europeas, bajo el mando de un comisario de defensa

Se crearía así un ejército común que podría dedicarse a defender el territorio y la seguridad de las fronteras o realizar misiones internacionales de seguridad y asistencia militar en terceros países en colaboración con otras organizaciones supranacionales.

Otra opción, posiblemente la preferida por el intergubernamentalismo, sería un ejército que dependiera de los Estados miembros o de una posible coalición de países. 

Sería este un ejército combinado (que no europeo) situado en Europa cuyo alcance y misión dependería de lo que decidieran los países que formarán parte de la coalición.

¿Dónde estamos ahora?

En la actualidad, la UE carece de un ejército europeo ya que las competencias de defensa y seguridad pertenecen a los Estados miembros según se recoge en el artículo 42 del Tratado de la UE.

Es cierto que la CE puede realizar propuestas (una labor en la que participa activamente el Alto Representante de la UE) en materia de seguridad y defensa, pero es el Consejo Europeo el que fija las estrategias y objetivos en esta materia, por lo que para crear un ejército sería necesaria la unanimidad de los países de la Unión.

Hay países que apuestan por la creación de unas fuerzas armadas europeas (Francia, España, Alemania e Italia), pero hay otros que piensan que esta iniciativa podría debilitar sus intereses nacionales e incluso la relación con la Alianza Atlántica, ya que podría hacer que la UE se alejara de su socio estadounidense.

Según algunos medios de comunicación, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, pretende crear una UME (Unidad Militar de Emergencias) al estilo europeo para que de esa forma la UE pueda actuar de forma independiente en situaciones de emergencia (como la que hemos vivido recientemente en Afganistán).

Lo cierto es que el presidente Sánchez no es el primer mandatario europeo en dar un paso más hacia la integración de las fuerzas armadas europeas.

En 2017 y ante los escasos avances de la PESCO, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, propuso crear una fuerza militar compuesta por países europeos, un “Ejército de los Europeos”, para actuar por su cuenta en colaboración con la OTAN y con la UE.

¿Será este tipo de iniciativas el origen de un ejército europeo?

Una propuesta pragmática para un ejército europeo

Un ejército europeo permitiría hacer frente de una manera más eficaz a los desafíos de terceros países y ayudaría a defender los valores europeos en todo el mundo.

Además, obligaría a la UE a asumir su responsabilidad en caso de conflicto o ataque a algún Estado miembro. Pero para crear un ejército europeo es necesario una voluntad política clara por parte de los Estados miembros, un escollo realmente difícil de salvar en la actualidad.

Por esta razón, antes de plantearse crear unas fuerzas armadas, se debería trabajar en la creación de una Unidad Real de Seguridad y Defensa. Una aspiración algo más realista y que podría alcanzarse a medio plazo. 

Esta estrategia permitiría trazar los intereses comunes de la UE en materia de seguridad y defensa, mejorar las infraestructuras defensivas de la UE e incluso podría conllevar la creación de un Semestre Europeo de la Defensa con unos objetivos claros que obligarían a los ministros de Defensa a rendir cuentas de sus avances a nivel nacional.

Una Unidad Real de Seguridad y Defensa mejoraría la cooperación entre los Estados miembros y potenciaría la transparencia y la eficiencia del gasto de los ejércitos nacionales.

¿Por qué es necesario mantener las relaciones UE-OTAN?

El panorama geopolítico mundial es hoy muy diferente al del siglo XX. Asia está ganando más peso en las instituciones de gobernanza global y Europa corre el riesgo de ser desplazada como actor internacional en los próximos años.

Los Estados miembros deben entender que la mejor manera de defender sus intereses es a través de la unión y de la cooperación. Solo así conseguirán tener una mayor voz en las instituciones multilaterales globales y en las relaciones económicas, políticas y comerciales con otras potencias.

Sin embargo, la creación de una mayor capacidad defensiva de la UE no debería implicar un alejamiento de otras instituciones de defensa colectiva como la OTAN.

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