La guerra de Ucrania ha cumplido cuatro años desde aquel 24 de febrero de 2022 en el que Vladimir Putin anunció una “operación militar especial” en las provincias de Donetsk y Luhansk. Aquella ofensiva estuvo precedida por una concentración militar rusa en las fronteras de Ucrania que comenzó a mediados de 2021.
El 21 de febrero, Rusia reconoció a la República Popular de Donetsk y a la República Popular de Lugansk, dos estados autoproclamados en la región del Donbás, al este de Ucrania. Ese fue el punto de partida para que, desde el Kremlin, dieran luz verde a la invasión de esos territorios.
Al día siguiente, el Consejo de la Federación de Rusia autorizó por unanimidad a Putin a utilizar la fuerza militar fuera de las fronteras del país. Dos días después, las tropas rusas empezaron a cruzar la frontera, iniciando múltiples ofensivas mientras varios misiles impactaban en distintos puntos de Ucrania.
Lo que ha conquistado Rusia
Hoy, cuatro años después del inicio del conflicto, el ejército ruso ha logrado hacerse con cerca del 20% de Ucrania: las provincias de Donetsk y Lugansk en el este, y Jersón y Zaporiyia en el sur. A ello se suma Crimea, península anexionada por Moscú en 2014.
El conflicto ha pasado por tres rondas de negociaciones que no han derivado en acuerdos de paz, más allá de algunos intercambios de prisioneros. Entre enero y agosto de 2025, las tropas rusas capturaron aproximadamente 2.366 km² de territorio ucraniano, según el Instituto para el Estudio de la Guerra. Actualmente, las cifras se mantienen en niveles similares, lo que equivale a alrededor del 12% de control ruso sobre el Donbás.
Consecuencias militares de la guerra
Según cifras de la OTAN, el número total de muertos y heridos rusos asciende a 1,1 millones, de los cuales 250.000 serían fallecidos. Las bajas militares ucranianas se sitúan en 400.000, con entre 60.000 y 100.000 muertos. Se estima que el 87% de las muertes se han registrado en territorio controlado por Kiev, según un documento de la Misión de Observación de los Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ucrania (HRMMU).
En cuanto a las víctimas civiles, se cifran en más de 15.000 muertos y más de 40.000 heridos desde el inicio de la invasión. Según datos de UNICEF, los bombardeos, drones y misiles han matado o herido a más de 3.200 niños desde el comienzo del conflicto.
Consecuencias económicas de la guerra
La guerra ha supuesto un fuerte golpe para la economía ucraniana y europea. Poco después del inicio de la invasión, el Fondo Monetario Internacional proyectó que la economía ucraniana sufriría una profunda recesión, con una contracción del PIB de entre el 10% y el 35%.
El conflicto también provocó una crisis energética en Europa, con un aumento de los precios de la energía que impactó en la economía global. Desde 2024, el país ha enfrentado una mayor dependencia energética, tensiones territoriales e inestabilidad política. La guerra ha paralizado inversiones y deteriorado sectores como la logística, la energía y el comercio de cereales.
Las sanciones económicas impuestas a Rusia también han afectado su economía. El Kremlin rebajó la previsión de crecimiento del PIB para 2025 del 2,5% al 1%. Según algunos informes, el 62% de la población rusa se encuentra en el umbral de la pobreza tras una inflación que ha alcanzado el 14% en estos cuatro años. Sectores clave como el carbón y las infraestructuras continúan en situación crítica.
El Ministerio de Finanzas ruso señaló en septiembre que los ingresos por petróleo y gas podrían disminuir un 50% en 2026 respecto a 2025. Además, a finales de 2024, las empresas rusas reportaron un déficit de entre 2,2 y 2,4 millones de trabajadores.
Nuevo paquete de sanciones bloqueado
Por otra parte, Hungría ha vetado este lunes la aprobación de un nuevo paquete de sanciones de la Unión Europea contra Rusia por la guerra en Ucrania. También ha bloqueado la entrega de un préstamo de 90.000 millones a Kiev, lo que ha provocado la reacción del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, quien ha exigido a Viktor Orbán que cumpla lo acordado en el Consejo de diciembre, ya que anteriormente aseguró que no pondría objeciones.
Cuatro años después, la situación en Ucrania se ha vuelto “cada vez más letal” para los civiles y “una mancha en nuestra conciencia colectiva”, según el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien ha reiterado su llamamiento a un alto el fuego “inmediato, total e incondicional” como primer paso hacia una paz “justa, duradera e integral”.

