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¿Puede ser Donald Tusk el próximo presidente de la Comisión Europea?

El placer de hacer quinielas

Pocas cosas ilusionan más que hacer quinielas. La sensación de decir nombres casi al azar para ver si luego aciertas es algo que nos gusta. Y poder celebrar con un “te lo dije” a algún amigo es una fuente de felicidad. Por eso a veces nos embarcamos en profundas investigaciones para intentar saber quién será el próximo novio de [introduce famoso] o quién será el nuevo ganador de OT.

Pero también podemos intentar averiguar quién sustituirá a la mujer más poderosa del mundo (en 2022, 2023, 2024 y 2025 según Forbes), Ursula von der Leyen, en su cargo de presidenta de la Comisión Europea. Y es que en 2029 se le acabará el mandato y ningún presidente ha sido reelegido más de dos veces para el cargo.

Por lo tanto, ¿quién es el candidato más probable para ser el próximo presidente de la Comisión Europea?

Qué se necesita Tusk para llegar al cargo

Lo primero que hay que hacer para poder responder a esta pregunta es averiguar cuáles son los requisitos para acceder al cargo.

Los requisitos legales solo exigen lo siguiente: que sea ciudadano de la UE, tenga “competencia general”, compromiso europeo y ofrezca garantías de independencia. Pero, sobre todo, que sea propuesto por el Consejo Europeo y elegido por mayoría absoluta en el Parlamento Europeo.

Para ver realmente qué se necesita, puede ser útil analizar a los últimos presidentes y ver qué patrones se repiten.

En los últimos 30 años los presidentes de la Comisión Europea han sido: Jacques Santer (1995-1999), Manuel Marín (1999-1999), Romano Prodi (1999-2004), José Manuel Durão Barroso (2004-2014), Jean-Claude Juncker (2014-2019) y Ursula von der Leyen (2019-presente).

Por nacionalidad, 2 de estos presidentes han sido de Luxemburgo, 1 de Italia, 1 de Portugal, 1 de Alemania y 1 español (aunque, como solo estuvo en funciones, no lo tendremos en cuenta para el análisis). Por lo que, aunque ha habido más presidentes luxemburgueses que de ninguna otra nacionalidad, tampoco parece un factor determinante.

Sin embargo, un factor clave que sí se repite es que todos han sido ministros de sus respectivos países y todos han sido primeros ministros al menos 2 años (salvo Ursula von der Leyen, quien, por otro lado, había sido ministra durante 14 años). Además, todos habían ostentado una cartera de finanzas, industria, exteriores o defensa, consideradas de las más importantes. Así que se puede deducir que se busca un político de primera línea con amplia experiencia al frente de grandes instituciones, preferiblemente el gobierno de un país.

Además, de los 4 presidentes que fueron primeros ministros, 1 fue elegido tras 11 años de gobierno dejando a cargo a su sucesor, 2 fueron elegidos después de perder las elecciones para la reelección y 1 fue elegido estando en el gobierno pero, tras dimitir, su partido perdió las elecciones nacionales. Así que, si tenemos en cuenta la grandísima influencia que tienen los gobiernos nacionales y consideramos la debacle electoral que ocurrió en Portugal tras la dimisión del primer ministro, parece probable que se proponga a un primer ministro que haya sido recientemente desalojado del gobierno.

El factor “Spitzenkandidat”

Para seguir analizando patrones es necesario introducir una palabra: “Spitzenkandidat”. Este término, introducido tras el Tratado de Lisboa de 2007, deriva de la frase: “Teniendo en cuenta las elecciones al Parlamento Europeo […] el Consejo Europeo propondrá al Parlamento Europeo […] un candidato a la presidencia de la Comisión”. Esto se traduce en la aparición de la figura de los candidatos europeos a la presidencia, que cada partido político europeo presenta y que, teóricamente, gobernaría en caso de ganar las elecciones europeas.

Así pasó en 2014 con el presidente Jean-Claude Juncker. Pero en 2019, la negativa de Emmanuel Macron a proponer al candidato del EPP, alegando falta de experiencia (no había sido ministro ni primer ministro), llevó a la nominación, sorpresa, de Ursula von der Leyen. De esta manera se tuvo en cuenta al partido más votado, pero no al candidato que este presentaba.

Esta experiencia refuerza la tesis de que debe ser un político con amplia experiencia al frente de una gran organización y asegura, hasta cierto punto, que será miembro del partido político más votado (probablemente el EPP). Asimismo, es posible que los partidos políticos europeos intenten reforzar esta figura y elijan a un candidato que genere más consenso en el Consejo, por lo que el “Spitzenkandidat” del EPP partirá con una clara ventaja.

Como último rasgo común entre expresidentes, mencionaré los idiomas. Todos han dominado, aparte de su lengua nativa, el inglés; han tenido un buen nivel de francés y casi todos se han sabido manejar en alemán. Así que los idiomas también son tenidos en cuenta.

Los posibles candidatos

Con todas estas características del candidato ideal en mente, lo mejor que podemos hacer es investigar qué gobiernos de la UE están dirigidos ahora mismo por miembros del EPP. Actualmente tiene 13 presidentes y primeros ministros, lo que acota bastante el número de aspirantes.

Habiendo hecho este análisis, algunos de los candidatos con más posibilidades podrían ser Luc Frieden (Luxemburgo), Donald Tusk (Polonia), Luís Montenegro (Portugal) o Petteri Orpo (Finlandia).

Entre todos ellos, Donald Tusk, actual primer ministro de Polonia, es uno de los nombres con más posibilidades: cuenta con una amplísima experiencia al frente del gobierno (acumularía 11 años como primer ministro), experiencia en la UE como presidente del Consejo Europeo (5 años), un buen manejo de las lenguas europeas y, además, con Polonia ganando peso dentro de la UE, su candidatura sería prácticamente incontestable.

Para acabar, hecha la quiniela, es importante mencionar que esto no es más que una especulación basada exclusivamente en los argumentos expuestos anteriormente. La decisión depende de una enorme cantidad de factores y cualquier acierto solo podría achacarse a una afortunada coincidencia.

Algunos de los eventos más relevantes que afectarán a esta decisión serán las elecciones presidenciales francesas (2027), las elecciones legislativas polacas (2027) y las elecciones europeas (2029). Porque el destino de Europa lo decidimos nosotros.

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