La Conferencia de Seguridad de Múnich reunió a más de 60 jefes de Estado y de Gobierno para analizar las relaciones transatlánticas. Tres días de conversaciones que pusieron de manifiesto dos visiones opuestas de Occidente, lo que representa en el orden internacional y sus valores.
Una cumbre en la que se presentó Marco Rubio encabezando la delegación de Estados Unidos y en la que afirmó que Europa y Estados Unidos “existimos juntos”. El secretario de Estado estadounidense pidió a Europa que ayudara a salvar a Occidente como civilización común. También indicó que su país espera contar con el apoyo de sus aliados europeos, reiterando que Estados Unidos tiene la intención de colaborar con Europa, pero sostuvo que esa alianza necesita ser reforzada: “No queremos aliados débiles”, añadiendo que a su país “no le interesa ser un cuidador educado y ordenado del declive controlado de Occidente”.
En esta línea, destacó la postura colaborativa de la potencia americana haciendo un llamamiento a los europeos para que se unieran a Estados Unidos, afirmando que el destino del país “está y estará siempre entrelazado con Europa”.
Por su parte, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, contradijo la versión de Marco Rubio sobre el declive europeo. La jefa de la diplomacia europea defendió que la UE sigue siendo un polo de estabilidad y atracción política, discurso en el que añadió tres prioridades estratégicas del continente para defender el proyecto europeo: reforzar la capacidad en defensa, estabilizar la vecindad mediante la ampliación y consolidar alianzas internacionales.
Sánchez mostró diferencias
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, mostró sus diferencias frente al discurso de Kallas y los socios de la OTAN, insistiendo en que considera “innecesario” elevar el gasto militar hasta el 5 % del PIB y lanzando un mensaje en contra del rearme nuclear, una idea que, para la AR, en sus términos, “podría ser un tema de debate en futuras decisiones” si las armas nucleares funcionan como disuasión frente a la amenaza de Putin.
“El rearme nuclear no es la senda a seguir y no soy el primero en pensarlo”, alegó Sánchez. A su juicio, se trata de una aventura “demasiado costosa, porque exige inversiones públicas colosales, y demasiado peligrosa”, que ya anticipó, en su dictamen, una guerra nuclear entre Occidente y la antigua URSS.
En otro sentido, el canciller alemán, Friedrich Merz, lanzó un mensaje de inquietud frente al nuevo contexto geopolítico que acecha al mundo. “El orden mundial, tal y como lo conocemos, ya no existe”, sentenció el canciller, en unas declaraciones en las que puso en tela de juicio la libertad de Europa. El líder alemán advirtió que “Europa tendrá que mostrar firmeza y determinación para hacer valer esta libertad”.
Zelenski pide que Europa esté en la negociación
Otra de las voces cantantes fue la de Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, quien criticó la “ausencia de Europa” en las conversaciones de paz con Rusia. “Europa prácticamente no está presente en la mesa y, en mi opinión, es un gran error. Somos nosotros, los ucranianos, los que estamos intentando que Europa entre de lleno en el proceso para que se tengan en cuenta los intereses y la voz de Europa”, declaró el mandatario ucraniano.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se declaró “muy tranquila” respecto a los lazos con Estados Unidos. En su discurso, centrado mayoritariamente en Defensa, hizo hincapié en la necesidad de una toma de decisiones más rápida en la UE. La presidenta puso el foco en la necesidad de dar vida a la cláusula de defensa mutua de Europa, aludiendo a que es una “obligación” dentro del Tratado de la UE.
El contenido de esta cláusula basa sus cimientos en la puesta en marcha de 800.000 millones de euros para aumentar la capacidad de defensa de Europa antes de 2030 ante un posible ataque de Rusia y las dudas sobre el compromiso de Estados Unidos.

